25 años… y aún no hemos dicho la última palabra
En septiembre de 2000, con los tentáculos llenos de ilusión, me lancé al océano del emprendimiento desde Vitoria-Gasteiz. Licenciada en Traducción e Interpretación y recién nombrada Traductora-Intérprete Jurada por el Ministerio de Asuntos Exteriores, inauguré Nekane Says, que entonces tenía otro nombre, con un objetivo claro: ayudar a empresas y particulares a superar las barreras lingüísticas, que suelen no limitarse exclusivamente al idioma.
Hoy, 25 años después, sigo aquí —y con ganas de más— con los auriculares puestos, un micrófono, el smartphone, un buen diccionario… y un bolígrafo en cada tentáculo, porque traducir no es solo palabras: es pasión, vocación y pura vida en forma de comunicación.
01.
–
Cómo ha evolucionado la travesía
Los comienzos, como deben serlo todos, fueron modestos, pero con energía desbordante.
Emprender en este sector es como aprender varios idiomas a la vez: hay que tener oído, sentido del ritmo y un buen diccionario (u ocho tentáculos listos para tomar notas, buscar en los diccionarios en papel por aquel entonces o teclear sin parar).
02.
–
Especializaciones que han ido sumando valor
Aunque inicialmente quería limitar mi trabajo a una especialidad concreta y que era la que más me hacía disfrutar (el ogro para colegas de profesión, la traducción jurídico-económica y jurada), la realidad del mercado pronto me ayudó a darme cuenta de que tenía que ofrecer a mis potenciales clientes un enfoque más holístico y global, tenía que poder traducir e interpretar también en el ámbito técnico y científico, por lo que dediqué mucho tiempo al estudio y la formación continua para poder ofrecer también esas especialidades con garantías. Incluso me adentré en la traducción audiovisual, algo que siempre pensé que quedaba lejos de mi alcance e intereses.
03.
–
Crisis: estado de cosas vitalmente importante o decisivo, el momento en el que debe producirse un cambio, ya sea para mejor o para peor
Esta y no otra es la verdadera definición de la palabra «crisis». En estos 25 años me ha dado tiempo a vivir unas cuantas, tanto económicas como sanitarias y, ni qué decir tiene, he aprovechado ese momento para el cambio, que tan bien propician las crisis, para abordar nuevos desafíos y actualizarme. Ejemplo de ello es la adaptación a nuevos modos de trabajo, especialmente en interpretación, donde me he adaptado (no sin algún percance inicial) a la interpretación simultánea remota, que llegó con la COVID-19 para quedarse. La forma de traducir también ha cambiado mucho: se traduce menos y se posedita más. El mar nunca está del todo en calma, pero habrá que hacer todo lo humanamente posible para evitar la tormenta perfecta. Y recalco lo de «humanamente»… no te dejes seducir por la IA en la traducción o la interpretación para evitarte más de un disgusto, palabra de pulpa.
04.
–
Docencia y divulgación como forma de compartir conocimiento
La docencia nunca estuvo entre mis objetivos laborales en los inicios de mi carrera profesional, pero, cuando surgió un poco por casualidad, como no sé quedarme con los tentáculos cruzados, aproveché la oportunidad de impartir clases de traducción e interpretación en la UPV/EHU y también en la Universidad de Navarra y en la UNED. Nunca hubiese imaginado lo gratificante que puede resultar compartir conocimientos y experiencia. Y ahí seguimos, curso tras curso tratando de infundir mi pasión por las lenguas en el aula, especialmente con los alumnos senior, los que, sin duda, más agradecen mi labor.
05.
–
Qué ha permanecido intacto (a pesar de las canas tentaculares)
En estos 25 años traduciendo e interpretando, la pasión por las lenguas y la comunicación clara se han mantenido inalterables, a pesar de los muchos y complejos desafíos (hay muchos peces en el mar, pero no siempre el pez grande se come al chico). También permanecen inalterables el compromiso por conectar personas y empresas con precisión y humanidad y la cercanía y el humor como marca personal: traducir también puede arrancar sonrisas (¡pero ojo con los falsos amigos!). Pulpiconsejo: si vas a hacer un importante anuncio internacional en un evento, pónselo fácil a la cabina de interpretación y no te pases con las bromas, pues no funcionan bien en todos los idiomas.
06.
–
Gracias… de un modo muy tentacular
Este camino de 25 años no habría sido posible sin ti. Gracias a todos los clientes que confiaron en mí, proveedores que tendieron la mano y a la familia, por supuesto, que nada a mi lado para evitar que me hunda y todo fluya naturalmente.
07.
–
Lo mejor todavía está por traducir
No, estas bodas de plata no significan que ya haya alcanzado todos mis objetivos profesionales… al contrario. Mis tentáculos siguen en plena forma, listos para nuevos retos: nuevas especializaciones, nuevos formatos de interpretación y eventos, nuevos idiomas y, por supuesto, nuevas entradas en el Octoblog. Porque traducir e interpretar es seguir aprendiendo, explorando y riendo con cada palabra.
08.
–
Por otros 25 años lingüísticamente inolvidables
Alzo mi bolígrafo por el pasado, el presente, y sobre todo, por lo que está por venir. Porque traducir es vivir en varios idiomas al mismo tiempo… y eso, gentes de bien, merece celebrarse.
Gracias por estar ahí, por entender lo que digo… ¡y lo que no!
«Sin traducción habitaríamos provincias lindantes con el silencio».
— George Steiner