8 reflexiones sobre la traducción asistida por ordenador (TAO) y la traducción automática (machine translation)

En esta entrada del Octoblog me voy a poner un pelín técnica, pero creo que lo que voy a contar va a ser comprensible tanto para aquellas personas que ya conocen los entresijos de la traducción como para los profanos en la materia. ¿Y de qué voy a hablar? Pues de herramientas TAO (Traducción Asistida por Ordenador) o CAT (Computer-Assisted Translation) tools en inglés como contraposición a la traducción automática.

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Definición de TAO. Como ya he avanzado, una TAO es una traducción asistida por ordenador. El hecho de que encontremos la palabra “ordenador” en esta definición no quiere decir que se trate de una traducción automática (en el siguiente punto definimos lo que es esto), sino de una traducción que realiza una persona con la ayuda de un software informático.

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Definición de traducción automática (machine translation). La forma más sencilla de definirla sería usando un par de palabras: Google Translate. En esta traducción no participa un ser humano, sino que la realizan unos algoritmos informáticos más o menos avanzados, de mejor o peor calidad, pero sin una persona detrás. Las herramientas de traducción automática están a disposición de cualquiera que ose probarlas y, como también cualquiera puede comprobar, su calidad suele requerir “retoques”.

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Funcionamiento de las herramientas TAO. Vale, ya sabemos lo que es la TAO, pero, ¿cómo funciona? Pues bien, el profesional de la traducción (humano) tiene que introducir en el software de su elección (hay varias opciones en el mercado y, para gustos, los colores. No haré publicidad gratuita de ninguna en esta entrada) el texto original que ha de ser traducido. A su vez, crea lo que se denomina “proyecto de traducción” y añade cuantos recursos desee para facilitarle la labor (memorias de traducción, glosarios, documentos de referencia, etc.). Así tendríamos preparado el trabajo y ahora toca ponerse manos a la obra y empezar a traducir. El software segmenta el texto original y va abriendo “trocitos” en una ventana. Al lado de cada segmento aparece una cajita vacía donde se va introduciendo la traducción correspondiente. Pero la magia del software viene del hecho de que, cuando detecta un texto idéntico o en el que hay algunas diferencias, pero no sustanciales, automáticamente lo reconoce y cumplimenta provisionalmente la cajita de la traducción para que el traductor humano realice los cambios correspondientes.

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Ventajas de la TAO. La primera y más obvia ventaja es que nos evitamos tener que andar copiando y pegando texto ya traducido previamente. Pero esta no es la única, pues, además de ahorrar un tiempo precioso, el reconocimiento de segmentos ya traducidos nos garantiza coherencia terminológica y estilística a lo largo de todo el texto. Además, podemos ver cómo hemos traducido un término polisémico en ese proyecto en concreto con anterioridad para poder realizar búsquedas con mayor eficiencia. Otra ventaja nada desdeñable es que conseguimos mantener el formato original. Se acabaron las tediosas tareas de maquetación (no en todos los casos, pero sí en un número significativo) que, a veces, suponían un incremento en el precio final del trabajo.

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Pero la TAO no es la panacea. Por mucho que nos gusten estas herramientas, no todos los documentos son aptos para la TAO. Cuando se trata de documentos originales en formato digital pero que contienen una imagen (por ejemplo, por haberse escaneado), el software no nos va a reconocer el texto, por lo que ahí no va a quedar más remedio que traducir manualmente. Tampoco van a sernos de gran ayuda estas herramientas si es un documento aislado que no forma parte de un conjunto más grande y para el que se pueda sacar partido de traducciones previamente realizadas.

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Y… ¿a quién pertenecen las memorias de traducción creadas a partir de los documentos traducidos? Esta pregunta no la voy a responder porque no tengo la respuesta. Hay diferentes argumentos jurídicos sobre el tema, pero parece complicado alcanzar un consenso al respecto, por lo que dejo esta pregunta abierta para quien ose intentar contestarla. Por cierto, el término “memoria de traducción” se refiere a todos esos segmentos bilingües que se nos van creando cuando hacemos una traducción utilizando una herramienta TAO. ¿Pertenecen al cliente? ¿Al autor del documento original? ¿Al traductor? Respuesta compleja…

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Cuidado con confundir TAO y traducción automática. Por todo lo expuesto anteriormente, creo que ha quedado bastante claro que hablamos de cosas muy diferentes. La TAO es una traducción humana, mientras que la traducción automática es una traducción hecha por un ordenador. Es verdad que estas últimas herramientas están avanzando muchísimo y, en determinadas circunstancias, pueden sacar de más de un apuro, pero nada sustituye al profesional humano capaz de percibir todos los matices, hacer las adaptaciones culturales pertinentes y dotar al texto de ese valor añadido que la traducción automática nunca logrará.

08.

En Nekane Says nos mantenemos al día con la última tecnología disponible para tratar de dotar de la mayor calidad a nuestras traducciones. NUNCA empleamos traductores automáticos en nuestros procesos y siempre los dotamos de ese “calor” humano que en muchas ocasiones echamos de menos, especialmente en la situación actual que vivimos. Si quieres obtener más información sobre nuestros servicios de Traducción e Interpretación o simplemente quieres que te orientemos o te asesoremos, puedes ponerte en contacto a través del formulario de contacto de la página de inicio.